domingo, 2 de septiembre de 2012


AMISTAD??

Como cada tarde seguí estrictamente mi protocolo a la  salida del trabajo, visita al baño a retocarme, pintalabios y un poco de color, de regreso a la mesa, crema de manos, encendí un cigarrillo, guarde la cajetilla, la crema de manos y las llaves del coche en mi bolso,  me dispuse a bajar los cuatro pisos que me llevaban a la calle, donde él me esperaba.

Aquella tarde como siempre,  me encontré a su amigo con quien habitualmente compartíamos vehiculo para el desplazamiento,  inicialmente me extraño pues ese día habíamos utilizado vehículos diferentes, pero más me sorprendió la confusa explicación de porque, él no venia y nosotros volvíamos a casa con mi coche. 

Durante el trayecto intente aclarar algo sobre esa circunstancia pero no obtuve mucha más información,  mi acompañante, o no sabia mucho más, era habitual que accediera a todas sus peticiones sin pedir explicaciones,  o si la tenía, estaba claro que no la iba a compartir. 

Como siempre, antes de ir a casa,  hicimos la  habitual parada en el chiringuito de la playa.  Aquella tarde no parecía tener la habitual prisa por regresar a su casa, se aproximaba semana santa y su pareja había adelantado su viaje en unos días. 

Aproveche esta circunstancia en  mi deseo por  interrogarle,  tomamos algunas cerveza más de las habituales, tantas como hasta que la lengua empezó a patinarnos, entre  alguna pequeña confesión sobre nuestra amistad, alguna broma fuera de contesto bien entendida por ambas partes, algunos mutuos y falsos mimos, cuando creí llegado el momento, comencé a sincerarme  con el  propósito de conseguir el mismo efecto en mi acompañante.

A medida que avanzaba la tarde y el numero de cervezas aumentaba,  es cierto que  hice algún pequeño descubrimiento sobre el, que me sorprendió. 

Llegado el momento, intente averiguar lo que realmente pretendía, contándole en fraternal confidencia todos los detalles la ultima bronca del fin de semana,  originada por sus continuadas ausencias y mis celos, fue como si le hubiera dado café con sal o cualquier otro brebaje que consiguiera el mismo efecto, dejo de patinarle la lengua y con una voz firme y suave,  sin el más mínimo balbuceo me dijo,  “ nuestra relación de amistad, esta basada en él, ya éramos amigos antes de que él te  conociera, tu yo  hemos tenido nuestros ciclos dentro de este estado y si bien ahora podemos considerarnos amigos, incluso buenos amigos, por favor en nombre de esa amistad, no me hagas elegir, es como mi hermanó” 

Aquellas frases, tiraron al traste el buen punto que había conseguido esa tarde y el efecto de las cervezas ya no fue suficiente,  pase al Gin-Tonic para aliviar mi contrariedad,  en este paso no me acompaño.

Me despertó el zumbido del portero automático, maldita sea, no había vuelto a casa tampoco aquella noche y yo no recordaba nada, desde que su amigo me dejara contrariada y en un estado de más que incipiente embriaguez,  en el portal la tarde/ noche anterior.  

Un  sentimiento de venganza me abrasaba por dentro, alimentado por los últimamente tan habituales  celos, sin duda habría pasado la noche, otra vez,  con aquella rubia pánfila de los ojos azules como platos, de la que en una de nuestras innumerables reconciliaciones y en un acto de sinceridad “machista” absoluta con un lamentable tono de burla, represento del sonido que emitía  la rubia al llegar al orgasmo, similar al de una sirena afónica mientras describía como en su cabalgaba aceleraba el ritmo de sus caderas hasta el total descontrol para finalizar tratando de darle las gracias sin poder articular palabra, entre risas tontas, aspavientos y lagrimas, cerdo!!! 

Descalza, desnuda y con un estado de animo que vaticinaba una furibunda escena de celos, fui hacia el portero automático,  una voz contesto un largo NOOOO!, estaba claro que no era él, resignada accione el botón que abría el portal,  espere tras la puerta que abrí sin salir de detrás de ella, entro, me miro fijamente sin gesto de sorpresa alguno, su fachada de indiferencia movió algo en mi,  cerré la puerta y aparentando somnolencia con fingida desgana, encendí la tenue luz del recibidor, por supuesto para facilitar que pudiera verme,  le di la espalda y  me dirigí lentamente hacia el baño a la vez que le pedía que preparara café mientras me duchaba, mi tono no era precisamente una invitación a preparar café. 

Finalizada la ducha, fui a la cocina, un intenso olor a café lo llenaba todo, la cafetera italiana aún borboteaba.  Estaba frente a la puerta,  apoyado en la encimera, me aproxime con pasos lentos, mientras me secaba el pelo  con parte de la misma toalla que me cubría, le bese, lo más cerca de los labios que me permitió,  dándole los buenos días  y las gracias por el café.

No te has vestido aún?? me increpo, como respuesta con más habilidad que torpeza, me gire para  apoyarme sobre el, dejando caer la toalla, como esperaba,  me abrazo por detrás, atraje sus manos hacia mis senos que asió primero tímida pero después firmemente, y le ofrecí mi boca, se giro, comencé a sentir un largo y suave mordisco en mi nuca que acompasaba con el aumento en la presión de sus manos, una de las cuales había descendido con un lento y ligero roce de sus uñas hasta mi vientre presionándolo, mi cuerpo se conmovía inesperadamente.  

Me susurro al oído “como te dije ayer no voy a pronunciar ni una sola palabra ni cometer ninguna acción que pueda perjudicarle o dañarle en cualquier sentido, acordaremos que  esto no ha pasado nunca, a pesar de que no puedo negar que me atraes, lo siento” besándome suavemente  me soltó. 

Movida como por un resorte y en contra de mi reacción y nacido deseo,  puse distancia entre ambos, era cierto cuando decía que le atraía, era evidente en su comportamiento durante esos segundos, en su mirada, su respiración y en sus pantalones.  

Le observe mientras tomaba el café, con una turbadora y dulce sensación de incomodidad. Se comportaba como había anunciado, si lo ocurrido hacia unos segundos no hubiera sucedido, yo no podía dejar de rememorar las sensaciones experimentadas como resultado de mi tan premeditada y cerebral actuación que lejos de  servir a mis iniciales propósitos,  era evidente que en algún momento los acontecimientos se habían vuelto en mi contra.
 
Mientras íbamos al trabajo aquella mañana, ninguno de los dos pronuncio una sola palabra, el tarareaba como cada mañana las canciones que sonaban en el radio-cassette,  yo no podía  dejar de  pensar como me había sentido en aquellos breves instantes, ni lo haría durante mucho tiempo.  

Durante años, nunca más, volvimos a mencionar lo ocurrido, pero algo quedo claro en mi, decididamente solo era la primera “batalla” perdida de una guerra que sin esperarlo yo había iniciado y que seguramente iba ser lenta y larga muy larga, 

Desgraciadamente el tiempo o el destino,  antes de lo esperado, intentaría moverlo todo, a pesar de lo cual hoy seguimos siendo amigos.

sábado, 17 de marzo de 2012

1977 EL SINDICATO VERTICAL, MARBELLA, KISS Y LA ACADEMIA MILITAR DEL AIRE



1977 no estaba siendo un  mal año, acabada de cerrar mi primera etapa laboral, estrenaba  mi recién  iniciada  mayoría de edad  por contra  mi reciente  ruptura y abandono temporal,  ella se fue a pasar el verano a Paris, prometía un verano diferente.

Como contrapunto, mi, empresa  actuando de destino, nos regalo a un grupo de  compañeros de trabajo (previa asistencia a un cursillo sindical realizado meses antes),  un mes de vacaciones en un alberge juvenil, en Marbella, 

Con la llegada a Marbella (12horas en autobús y sin A.A.) conocimos el objetivo real del viaje,  el sindicato vertical,  tenia todo un paquete de planes de acción encaminado a  adoctrinarnos durante ese mes, y que para nosotros  finalizaron la reunión de la primera noche, declarándonos  afiliados y activistas de un veterano sindicato anarquista,  prometieron deportarnos a Madrid de forma inmediata, no sin antes (con cierta justicia por cierto dadas las circunstancias) regalarnos algunos insultos y lindezas, nuestra vida en el albergue no la preveíamos sencilla, pero eso fue otra  historia.

Mientras esperamos nuestra deportación, recorrimos todas las  playas, chiringuitos,  bares, garitos, Pub y por supuesto discotecas de Marbella.

Una de las más famosas discotecas en aquellos años, KISS su propietario,  uno de los personajes punteros  de la  Jet/Set marbellí,  hermano de la reina de Holanda,  Y de look  similar  a  Daly  era un habitual de la revistas del corazón.

Después de esperar  la correspondiente cola,  recogerme el pelo en una coleta y obligar a mi compañero a dar la vuelta a  su camisa de chorreras  para pasar  el ya existente control de puerta,  nos dispusimos ambos  a disfrutar de la noche a ritmo del “Sonido California”, imperante en las discotecas más modernas  de aquellos años.

Tras el necesario reconocimiento  por la barra y la  pista, unas copas y unos “bailes”, entablamos conversación con unas simpáticas y guapas señoritas, unos breves momentos de discusión para ti la alta para mi la baja,  que finalmente y como suele ser natural  ellas solucionaron. Reiniciamos la noche con “nuevas”  perspectivas.

En la selección resulte afortunado, mientras comenzaba una fluida y calida  conversación sin demasiada profundidad, entre Barry Wait  y Lionnel Richy intuí que la incipiente relación funcionaria  de forma progresiva y sincronizada.

Riéndose de mi acento, pregunto sobre  mi procedencia, de Madrí, conteste. A partir de ese momento la calida conversación se convirtió en un deseo irrefrenable por su parte de contarme que ese mismo verano en Granada, su ciudad, habían conocido a unos chicos muy simpáticos de Madrid,  uno mas alto y moreno otro más fuerte y con bigote, buscando el constante  asentimiento de su amiga, a la que interrumpía en su entregado afán por desabrochar la camisa de mi amigo.

No le preste demasiado interés,  a pesar de su empeño, ella seguía que si tenían  mi mismo acento y forma de decir las cosas. Como si Madrid fuera un pueblito y tuviera que conocerlos.
Intente varias veces reconducir la situación, ni siquiera unos primeros tímidos y torpes besos aún siendo correspondidos, consiguieron evitar que ella volviera sobre los “simpáticos madrileños”.

Sin esperarlo,  mientras el “Love to love you baby” de Donna Summers nos derretía (evidentemente solo a mi), me abandono en la pista y se encamino hacia los sofás  donde descansaban las copas y bolsos, con avidez comenzó a buscar dentro del suyo, note como se  dibujaba  en su cara  una enorme sonrisa de satisfacción  anunciándome que había encontrado lo que buscaba ¡una foto! de los “simpáticos madrileños”.

La noche toco a su fin, me gire hacia  mi amigo, al oído le desee suerte en su conquista, a la vez que le deslizaba las 1. 000 pts  y “el algo más” que guardábamos para estas ocasiones en el bolsillo trasero de su pantalón,  al mismo tiempo que  le anunciaba mi  retirada al albergue y un ¡¡ya te diré!!, me excuse con ella, voy al aseo. No volví  ni me despedí de aquella guapa y simpática granadina. De la que posteriormente de muy primera mano,  supe de sus  apreciables  cualidades,  a las cuales era probable que acabara de renunciar.

Un par de meses antes en Granada  y durante tres días,  se realizaron las pruebas de acceso a la Academia General del Aire, mi hermano opositaba y con un amigo se habían  desplazado y  aprovechado para pasar unos días.

Era joven y tenía más escrúpulos de los que creía con mi pelo largo,  adorando a Dylan y Marc.  Bolan, la poesía de Allen Ginsberg, el realismo de Bukowski  y mi chupa de The Class que por cierto nos los conocía aún ni ellos mismos