sábado, 17 de marzo de 2012

1977 EL SINDICATO VERTICAL, MARBELLA, KISS Y LA ACADEMIA MILITAR DEL AIRE



1977 no estaba siendo un  mal año, acabada de cerrar mi primera etapa laboral, estrenaba  mi recién  iniciada  mayoría de edad  por contra  mi reciente  ruptura y abandono temporal,  ella se fue a pasar el verano a Paris, prometía un verano diferente.

Como contrapunto, mi, empresa  actuando de destino, nos regalo a un grupo de  compañeros de trabajo (previa asistencia a un cursillo sindical realizado meses antes),  un mes de vacaciones en un alberge juvenil, en Marbella, 

Con la llegada a Marbella (12horas en autobús y sin A.A.) conocimos el objetivo real del viaje,  el sindicato vertical,  tenia todo un paquete de planes de acción encaminado a  adoctrinarnos durante ese mes, y que para nosotros  finalizaron la reunión de la primera noche, declarándonos  afiliados y activistas de un veterano sindicato anarquista,  prometieron deportarnos a Madrid de forma inmediata, no sin antes (con cierta justicia por cierto dadas las circunstancias) regalarnos algunos insultos y lindezas, nuestra vida en el albergue no la preveíamos sencilla, pero eso fue otra  historia.

Mientras esperamos nuestra deportación, recorrimos todas las  playas, chiringuitos,  bares, garitos, Pub y por supuesto discotecas de Marbella.

Una de las más famosas discotecas en aquellos años, KISS su propietario,  uno de los personajes punteros  de la  Jet/Set marbellí,  hermano de la reina de Holanda,  Y de look  similar  a  Daly  era un habitual de la revistas del corazón.

Después de esperar  la correspondiente cola,  recogerme el pelo en una coleta y obligar a mi compañero a dar la vuelta a  su camisa de chorreras  para pasar  el ya existente control de puerta,  nos dispusimos ambos  a disfrutar de la noche a ritmo del “Sonido California”, imperante en las discotecas más modernas  de aquellos años.

Tras el necesario reconocimiento  por la barra y la  pista, unas copas y unos “bailes”, entablamos conversación con unas simpáticas y guapas señoritas, unos breves momentos de discusión para ti la alta para mi la baja,  que finalmente y como suele ser natural  ellas solucionaron. Reiniciamos la noche con “nuevas”  perspectivas.

En la selección resulte afortunado, mientras comenzaba una fluida y calida  conversación sin demasiada profundidad, entre Barry Wait  y Lionnel Richy intuí que la incipiente relación funcionaria  de forma progresiva y sincronizada.

Riéndose de mi acento, pregunto sobre  mi procedencia, de Madrí, conteste. A partir de ese momento la calida conversación se convirtió en un deseo irrefrenable por su parte de contarme que ese mismo verano en Granada, su ciudad, habían conocido a unos chicos muy simpáticos de Madrid,  uno mas alto y moreno otro más fuerte y con bigote, buscando el constante  asentimiento de su amiga, a la que interrumpía en su entregado afán por desabrochar la camisa de mi amigo.

No le preste demasiado interés,  a pesar de su empeño, ella seguía que si tenían  mi mismo acento y forma de decir las cosas. Como si Madrid fuera un pueblito y tuviera que conocerlos.
Intente varias veces reconducir la situación, ni siquiera unos primeros tímidos y torpes besos aún siendo correspondidos, consiguieron evitar que ella volviera sobre los “simpáticos madrileños”.

Sin esperarlo,  mientras el “Love to love you baby” de Donna Summers nos derretía (evidentemente solo a mi), me abandono en la pista y se encamino hacia los sofás  donde descansaban las copas y bolsos, con avidez comenzó a buscar dentro del suyo, note como se  dibujaba  en su cara  una enorme sonrisa de satisfacción  anunciándome que había encontrado lo que buscaba ¡una foto! de los “simpáticos madrileños”.

La noche toco a su fin, me gire hacia  mi amigo, al oído le desee suerte en su conquista, a la vez que le deslizaba las 1. 000 pts  y “el algo más” que guardábamos para estas ocasiones en el bolsillo trasero de su pantalón,  al mismo tiempo que  le anunciaba mi  retirada al albergue y un ¡¡ya te diré!!, me excuse con ella, voy al aseo. No volví  ni me despedí de aquella guapa y simpática granadina. De la que posteriormente de muy primera mano,  supe de sus  apreciables  cualidades,  a las cuales era probable que acabara de renunciar.

Un par de meses antes en Granada  y durante tres días,  se realizaron las pruebas de acceso a la Academia General del Aire, mi hermano opositaba y con un amigo se habían  desplazado y  aprovechado para pasar unos días.

Era joven y tenía más escrúpulos de los que creía con mi pelo largo,  adorando a Dylan y Marc.  Bolan, la poesía de Allen Ginsberg, el realismo de Bukowski  y mi chupa de The Class que por cierto nos los conocía aún ni ellos mismos

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